CARD. RODE: LA VISITA APOSTOLICA A LAS RELIGIOSAS DE ESTADOS UNIDOS PUEDE BENEFICIAR A TODA LA IGLESIA

rode1ZENIT.org.- La Visita Apostólica que está examinando “aspectos fundamentales de las mujeres religiosas en los Estados Unidos“es probable que también tenga consecuencias en otras partes del mundo”. Así lo indica el cardenal Franc Rodé, C.M., prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, en una declaración sobre esa Visita publicada este martes por la Oficina de Información de la Santa Sede. La Visita Apostólica a los Institutos de Mujeres Religiosas en los Estados Unidos responde a las preocupaciones, que católicos de los Estados Unidos habían hecho llegar, durante varios años, al dicasterio, “por el bienestar de las mujeres religiosas y la vida consagrada en general”.

En este sentido, la declaración indica que “la multitud y complejidad de estas cuestiones fue expuesta claramente por ponentes y participantes del Simposio sobre Vida Religiosa celebrado en Stonehill College en septiembre de 2008”.

“Eso me ayudó a entender que una evaluación de este tipo sobre los desafíos a los que se enfrentan religiosas individuales y sus congregaciones podría beneficiar a la Iglesia en su conjunto, así como a las religiosas y a los institutos implicados”, explica el cardenal Rodé. “Se espera que esta Visita Apostólica aliente vocaciones y garantice un futuro mejor para las mujeres religiosas”, señala el purpurado que ordenó la Visita. Y añade: “Mi esperanza es que la Visita Apostólica no sólo proporcione a la Santa Sede un análisis exhaustivo de las condiciones de la vida religiosa en los Estados Unidos, sino que también sea una oportunidad realista y de gracia para la introspección personal y comunitaria, como superioras y hermanas que cooperan con este estudio”.

La Visita Apostólica fue anunciada el pasado mes de enero. Ha concluido su primera fase, en la que superioras generales comunicaron sus esperanzas y preocupaciones directamente a la Visitadora Apostólica, la madre Mary Clare Millea, A.S.C.J. Sobre esta primera fase, el cardenal Rodé ha realizado un balance positivo, indicando en su declaración del 3 de noviembre: “Estoy complacido por las respuesta voluntaria” de “más de tres cuartas partes de las superioras generales”. Poco después, el Instrumentum Laboris (instrumento de trabajo) fue enviado a todas las superioras generales para que se lo hicieran llegar a cada hermana, para su consideración en la oración, su estudio y su debate con otras hermanas.

Ahora, la Visita se encuentra en su segunda fase, en la que “las superioras generales están respondiendo a un cuestionario, que ofrecerá un perfil de la realidad actual de cada instituto y de sus perspectivas de futuro”, explica el cardenal. “El Center for Applied Research in the Apostolate, CARA, (Centro para la Investigación Aplicada al Apostolado) de la Universidad Georgetown, está cooperando en la recopilación de información y preparará un informe analítico sobre los datos recogidos en la Parte A del cuestionario”, continúa la declaración. Y añade: “Este informe se hará público y deberá proporcionar importante información sobre las posibles tendencias futuras de la vida religiosa en los Estados Unidos”.

Según indica la declaración del cardenal Rodé, “Ésta es la práctica que la Santa Sede sigue en una Visita Apostólica que se realiza ad inquirendum et referendum (es decir, estudiada y referida al estudio)”. El purpurado explica además que “este dicasterio no formulará conclusiones o planes de acción, si hay alguno, hasta que el informe final de la Visitadora haya sido evaluado”.

El cardenal continúa expresando su valoración positiva del transcurso de la Visita Apostólica, afirmando: “Hasta la fecha, me siento alentado por los esfuerzos por identificar los signos de esperanza, así como las preocupaciones, en las congregaciones religiosas en los Estados Unidos”. Y la declaración concluye con una llamada del cardenal a la oración para apoyar la iniciativa: “Pido a toda la gente de buena voluntad que se una en oración por los frutos de este esfuerzo para promover la identidad católica y la vitalidad de la vida de las religiosas”.

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