Amelia Kawaji, superiora general de las Mercedarias Misioneras de Bérriz, ponente en la 39 Semana Nacional de Vida Religiosa del ITVR – Madrid

amelia-2Amelia Kawaji fue reelegida por segunda vez como coordinadora general de su Congregación, las Mercedarias Misioneras de Bérriz. Tendrá una importante intervención dentro de la 39 Semana Nacional de Vida Religiosa organizada por el Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid bajo el título general “La casa de todos. Comunidad: misión y morada”.

A ella le corresponde la séptima ponencia titulada “La comunidad: casa y escuela de diálogo de vida”, el 9 de abril de 2010 por la tarde.

Para conocer mejor a Amelia Kawaji extractamos algunos párrafos de una entrevista que le hizo Raquel Calvo (Durango) para el diario el Correo:

-Las Mercedarias de Berriz pasamos de ser una orden de clausura a lanzarnos como misioneras. Y eso en aquella época, en la que había que viajar en barco. Ahora queremos dar un nuevo impulso al espíritu misionero.

¿En qué sentido?

-Desde el año pasado venimos trabajando por la no violencia y la reconciliación. Cada país con sus problemas específicos. La violencia es uno de los grandes problemas de hoy en día y la reconciliación un valor que nos puede unir como seres humanos en la diversidad.

-Usted es de Bilbao, pero lleva un apellido japonés

– Sí, me siento muy identificada con el pueblo japonés. Pensé que debía nacionalizarme, dado que vivía allí, aunque no entraba en mis planes cambiar de apellido. Durante veinte años he trabajado con personas con problemas mentales y para poder hacerme responsable de ellos debía tener la nacionalidad japonesa, y eso incluía el nombre.

-¿Cómo llegó hasta allí?

-Tuve la ilusión de ir desde que entré en el convento de Berriz y leí el libro del padre Arrupe ’Este Japón increíble’. A él le tocó estar allí cuando lo de la bomba de Hiroshima. Pasé periodos difíciles de adaptación, pero acabé adaptándome. He aprendido a ver las cosas de otra manera. El pensamiento oriental, más intuitivo y con otros valores, complementa el nuestro, que es más racional.

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