COMIENZA CON GRAN ÉXITO EL III SIMPOSIO DEL ITVR: “SER RELIGIOSO HERMANO HOY”

(Janire Angulo Ordorika-itvr.org) El III Simposio del Instituto de Vida Religiosa comenzó hoy con un auditorio a rebosar. Tras la oración y los saludos iniciales, los más de 200 participantes tuvieron la oportunidad de escuchar la primera ponencia del encuentro, de la mano del agustino P. Eusebio Hernández (CIVCSVA).

En su ponencia, el P. Eusebio ha realizado una síntesis del proceso de reflexión sobre la identidad del religioso hermano que está teniendo lugar en la Congregación romana desde el final del Concilio Vaticano II hasta nuestros días. Ahora se está a las puertas de sacar a la luz un documento que pretende aportar una nueva luz sobre el Hermano Religioso. En ese documento se presenta al Hermano -en palabras de Eusebio Hernández- como quien “es llamado a ser profecía de fraternidad y comunión”. Un largo y lento proceso de búsqueda que parte de reconocer el origen laical de la vida religiosa, distinguir la diversidad de contextos… institucionales donde están los hermanos y valorar las dificultades que suponen algunas implicaciones jurídicas.

Tras la ponencia, un interesante panel con narraciones de fraternidad ha acercado a los más de 200 participantes en el Simposio a la vida de cinco hermanos que han compartido cómo viven en lo cotidiano su vocación de hermano religioso.

Eduardo Zamarro
, hermano cisterciense, nos habló de las rupturas que han caracterizado la historia de su orden: la ruptura del orden feudal del siglo XI y, tras el Concilio Vaticano, la ruptura de la diferencia entre hermanos conversos y hermanos de coro. Desde su experiencia, pertenecer a una orden mixta de monjas y monjes ayuda a vivir el ser hermano con mucha naturalidad.

El capuchino Julio Micó Cerdá se definió a sí mismo como “fraile de calle” pues su experiencia como jardinero municipal le ha ayudado a entender su franciscanismo de forma muy real y, a la vez, a ser la cara visible de la Iglesia. Reconoce que la ruptura del desnivel cultural entre legos y clérigos ha ayudado a revalorar esta vocación dentro de su fraternidad.

Rogelio Núñez Partido, hermano marianista, nos contaba cómo su instituto vive y cuida, como el gran tesoro congregacional, su condición de ser una congregación mixta. Esta unión sin confusión de distintas vocaciones en la misma comunidad se ha de hacer desde un discernimiento positivo: no se trata de no sentirse llamado al ministerio ordenado sino de sentirse llamado a la vida laical.

Volviendo al código genético de su familia religiosa, a las palabras e intuiciones de su fundador, Josu Olabarrieta, hermano menesiano, compartía con nosotros el sueño de ser escandalosamente fraternos en la escuela y entre los últimos.

El último hermano que nos compartió su experiencia fue José Pedregosa, de la Sociedad de San Pablo. También él nos contó cómo el acceso a los estudios supuso la ruptura de las diferencias existentes en su instituto entre hermanos y sacerdotes e invitó a los presentes a no perder la laicidad y ser creadores de fraternidad. Con algunas preguntas a los ponentes terminó esta primera sesión del Simposio.

Posteriormente tuvo lugar un animado diálogo entre el auditorio, el Ponente y los Panelistas.

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