FRANCISCANOS PIDEN AYUDA PARA EGIPTO

(Ompress.- ) El estado de pobreza y hambre que sacude a todo Egipto desde hace tiempo, y que afecta de manera particular a los barrios pobres de la gran capital, está empeorando todavía más en estos últimos días de tumultos, aumentando las necesidades primarias.

Por este motivo, los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa en Egipto, misioneros en El Cairo, piden ayuda a todos para poder sostener su labor de caridad.

Gracias a esta ayuda los frailes franciscanos seguirán socorriendo a los pobres del barrio, abrazando a todos sin hacer discriminación de idioma, país, raza o religión. Con un estilo sencillo, fraterno y libre, en contacto con la gente y siempre en busca de un diálogo y mostrando… pasión por cada una de las personas.

Los padres franciscanos de la Custodia están presentes en Egipto desde hace siglos. Actualmente custodian el gran convento del Musky, sede de la gran parroquia latina de El Cairo desde tiempos antiguos, que se quedó casi vacía después de la revolución egipcia de 1952. Fue entonces cuando se fundó el Centro de Estudios Orientales Cristianos para utilizar mejor este convento. El objetivo principal del Centro es el desarrollo de las ciencias orientales que conciernen a las comunidades cristianas del Medio Oriente. El Centro Franciscano de Estudios Orientales Cristianos, con el patrimonio de su biblioteca y la preciosa actividad de asistencia al estudio y a la investigación, realiza un gran servicio cultural al mundo cristiano y musulmán. La red de relaciones que mantiene con institutos y personas del Oriente y del Occidente constituye un óptimo vehículo para la convivencia, independientemente de las divisiones y diferencias.

 Los frailes de El Cairo, además del trabajo de estudio sobre las comunidades cristianas del Medio Oriente y de acoger con frecuencia a estudiantes tanto cristianos como musulmanes acompañándoles en sus investigaciones, trabajan ayudando a la gente del popularísimo y pobre barrio del Musky, en particular a los niños, los jóvenes y las familias más numerosas. También se acogen a niños durante el día y se subvencionan muchas familias pobres en sus necesidades primarias, en particular en el alimento cotidiano y en los gastos médicos más urgentes.

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