“CUANDO LA ECONOMÍA MANDA”. FERIA DEL LIBRO DE MADRID Y LIBRO RELIGIOSO (II)

Finaliza la tradicional feria del libro de Madrid en la que, un año más, la crisis ha sido el visitante más temido. Más incluso que la propia lluvia. Se habla de un “estancamiento a la baja”. Un descenso del 4% en las ventas (respecto al año anterior). Viendo que el año pasado el descenso fue del 10%… ¡ni tan mal! El enfermo ha dejado la UCI y lo han subido a planta, aunque su estado sigue siendo muy grave.

Casi todos los análisis se centran en lo economía y en las ventas. No se puede obviar que la economía es uno de los factores más importantes en el mundo editorial. Al fin y al cabo, los libros son un producto cultural destinado al mercado. Sin embargo, precisamente por lo peculiar de este producto, la economía no debería ser tan determinante. Los agentes del libro religioso hemos de repetirnos una y otra vez: “lo nuestro no es un negocio, es un ministerio”. La economía se está convirtiendo, para muchos, en el único punto de vista de análisis y en el criterio que marca la línea de los catálogos editoriales. Mientras en la Iglesia se nos invita a una nueva evangelización y a más altos vuelos, la mirada de águila desaparece y se impone –también en el mundo del libro religioso– esa mirada de gorrión que no es capaz de ver mucho más allá de lo que tiene delante. La crisis parece nublar todo, incluso las ideas, las razones y los criterios editoriales. Las propuestas se repiten y las fuerzas e inversiones de muchas editoriales de libro religioso se focalizan en la dimensión comercial del libro.  Cuando la economía es la que manda, la creatividad se resiente y se apaga. Las “mesas de novedades” de las librerías religiosas (también las no religiosas) están llenas de propuestas que a penas aportan novedad alguna. Para mi sorpresa e indignación, acabo de ver una de esas “nuevas propuestas” editoriales que ejemplifican paradigmáticamente lo que estoy diciendo. Una conocida editorial de libro religioso (no es la primera vez que actúa del mismo modo) está a punto de sacar al mercado, sin pudor alguno, un producto tradicional que es copia casi exacta de uno que viene publicando, desde hace más de 100 años, otra conocida editorial. En tiempos de crisis, pareciera que cualquier cosa vale, si es para ayudar a pasar el bache, aun a costa y en perjuicio de una otra editorial hermana. Increíble pero cierto.

La crisis económica no es más que la punta del iceberg de una crisis cultural (también espiritual) mucho más profunda que hay que afrontar con creatividad misionera. Por ahí es por donde creo que hemos de profundizar más los editores del libro religioso para que nuestras editoriales respondan a su razón de ser evangelizadora y de servicio a la misión de la Iglesia. La economía no puede convertirse en la protagonista de la cultura y, mucho menos, de la evangelización. Estoy convencido: ¡otro mundo (del libro religioso) es posible! Más allá del negocio, lo nuestro es un ministerio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *