23 DE OCTUBRE, MADRE BONIFACIA EN LOS ALTARES

Posted by Fernando Prado, cmf on 16 octubre 2011 under espiritualidad, noticias | Be the First to Comment

(EFE).- La monja salmantina Bonifacia Rodríguez de Castro (1837-1905), fundadora de la Congregación de las Siervas de San José, será proclamada santa el próximo 23 de octubre.
Ese mismo día también serán canonizados los italiano Guido María Conforti (1865-1931), arzobispo de Parma, fundador de la Pía Sociedad de San Francisco Javier para las misiones extranjeras (Misioneros Javerianos) y Luigi Guanella (1842-1915), fundador de la Congregación de los Siervos de la Caridad y del Instituto de las Hijas de Santa María de la Providencia.
Bonifacia Rodríguez Castro
nació en Salamanca y falleció en Zamora y fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 9 de noviembre de 2003 en el Vaticano.
La religiosa, que será la primera santa salmantina, nació en el seno de una familia trabajadora. Su padre era sastre y falleció cuando ella tenía quince años, por lo que para ayudar a su madre comenzó a trabajar a jornal como cordonera.

Bonifacia, como todas las mujeres trabajadoras de la mitad del siglo XIX, trabajaba de sol a sol y mal retribuida. Durante diez años vivió como asalariada. Con el paso de los años creó su propio taller de cordonería y pasamanería, en el que entraron a trabajar mujeres pobres de Salamanca que, como ella, se sentían atraídas por la vida religiosa. Fundó la Asociación Josefina y decidió hacerse dominica. Pero la llegada a Salamanca del jesuita catalán Francisco Butinya i Hospital cambió el rumbo de su vida. Butinya le propuso crear una nueva congregación orientada a ayudar a la mujer trabajadora. Así, junto a su madre y otras cinco chicas de la Asociación Josefina dio vida a la Congregación de las Hermanas de San José.
Las casas de la congregación se llamaban “Talleres de Nazaret” y vestían sin hábitos, como las demás trabajadoras del país. Su objetivo era unir la oración con el trabajo y ayudar a las jóvenes desamparadas.
Su vida no fue fácil debido a las envidias y recelos de las otras hermanas, que lograron destituirla de superiora de la comunidad y la obligaron a trasladarse a Zamora, donde -en contra de lo que pensaban las otras religiosas- logró abrirse camino e inauguró nuevas casas y ayudó a las mujeres trabajadoras, dedicándose también a la educación.
La madre Bonifacia siempre respondió a las acusaciones con el perdón y el silencio.

El milagro que la lleva a la gloria de los altares y al culto universal es la curación de un hombre de 33 años, que vive en Kayeye, República Democrática del Congo, que padecía una enfermedad incurable estomacal, que le había provocado la putrefacción de su intestino, y sanó de manera inexplicable para la ciencia.

El enfermo y su familia tenían contacto con la orden de Las Siervas de San José, ya que ellas regentan un hospital en una localidad cercana.
Actualmente las Siervas de San José cuentan con unas 700 hermanas, distribuidas en un centenar de comunidades (casas) repartidas en 12 países.
Están presentes en España, Argentina, Colombia, Chile, Perú, Bolivia, Cuba, Italia, Filipinas, Papua Nueva Guinea, Congo y Vietnam.
En sus casi seis años de pontificado, Benedicto XVI ha proclamado ya 34 santos y casi 600 beatos.

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