“CARTA PASTORAL” DEL ESCRITOR J.M DE PRADA CON MOTIVO DE LA JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA

Posted by Fernando Prado, cmf on 23 enero 2012 under opinión | 3 Comments to Read

Con amigos así…

Una “perla” más de alguien a quien algunos consideraban un “intelectual católico”. ¿Será esta su forma de “dar gloria a Dios”(Jn 16,2)? (Y nada menos que en el ABC).

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GRAN HERMANO Y VIDA CONSAGRADA (Por J.M de Prada)

Leo que un sacerdote, religioso de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón, está participando en la nueva edición de Gran Hermano. La fértil e irreverente imaginación de Buñuel, puesta a urdir un esperpento religioso, no hubiese alcanzado a idear algo tan exagerado y desquiciante; pero que cosas tan exageradas y desquiciantes ocurran en la realidad, antes que en la ficción, nos demuestra, como ya afirmara Benedicto XVI, que la «mayor amenaza para la Iglesia no viene de fuera, de enemigos externos, sino de su interior, de los pecados que existen en ella». Y uno de sus pecados mayores es la descomposición de la vida consagrada, consecuencia natural de su disparatada asimilación al mundo, cuyas posiciones se adoptan porque se desespera de conquistarlo a partir de posiciones propias.

¿Cuál es la esencia de la vida consagrada? Básicamente, el seguimiento de los consejos evangélicos, que exigen una identificación más plena con Cristo que la de cualquier cristiano común, a quien le basta con guardar los preceptos (esta distinción entre preceptos y consejos está muy claramente establecida en el pasaje evangélico del joven rico). El problema empieza cuando estos consejos, en lugar de estructurar un género de vida más perfecto, se convierten en una especie de proyecto sociológico: entonces, el fin primordial de la vida religiosa (que es la perfección propia, según el consejo evangélico: «Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo») se transforma en puro servicio al hombre; y lo que tendría que ser corolario natural se convierte en sí mismo en vía de desarrollo de la personalidad de sus miembros. Este sutil deslizamiento en la esencia de la vida consagrada acabaría infiltrando en su seno el veneno de un secularismo que ha causado estragos en muchas órdenes y congregaciones: empezaron por jubilar el hábito y sustituirlo por ropas seglares, siguieron por alejarse de la observancia rigurosa de sus votos… y acaban cobijando miembros que se pirran por participar en Gran Hermano. Y todo ello por asimilarse mejor al mundo, por servir más plenamente al hombre; lo cual, consumado el deslizamiento original, es de una lógica implacable.

Hubo un tiempo en que las comunidades religiosas tenían prohibido el uso de la televisión, por considerarse que debilitaba el espíritu de la vida comunitaria. Se permitió luego su uso a la comunidad como tal, para finalmente transigir con su entrada en las celdas o habitaciones individuales de los religiosos. Y, paralelamente, se propagó la grotesca y nefasta idea de que la evangelización tendría que lograrse a través de los «medios de comunicación»; en lo que se desprecia el ejemplo del mismo Cristo, que confió la propagación de su Evangelio al testimonio personal y directo, de corazón a corazón. Únase a esto el debilitamiento de los votos de obediencia, que antaño vinculaban a todos los miembros de una comunidad religiosa a perseguir en común los fines del instituto y que hoy han cedido ante el espíritu de independencia y emancipación igualitaria de sus miembros (pero si la vida consagrada hubiese de satisfacer la independencia y emancipación de sus miembros no existirían institutos religiosos: es del género tonto entrar en una comunidad para hacer por cuenta propia las cosas cuya realización en común es la causa de asociarse). El cura que participa en Gran Hermano no es, en fin, sino un producto natural (exagerado y desquiciante, si se quiere; pero natural) de la descomposición de la vida consagrada. La fértil e irreverente imaginación de Buñuel, puesta a urdir un esperpento religioso, no lo hubiese hecho mejor.

  • CONSAGRADA dijo,

    Intuyo, lo bien que le ha venido, el que este “personaje”, haya entrado en el tal programa de la televisión, para tomar un pretexto y exigir a la vida consagrada respuestas, que ciertamente a vd. le parecen exigibles. Contesteme, por favor, esta vida consagrada es la vida consagrada que viven las hermanas a las que ha confiado vd. la educación de su hija, en la calle Princesa de Madrid.
    Pertenezco a esta Congregación desde hace 36 años, y nire lo que le digo, independientemente del hábito, de todas estas cosas externas que vd. dice, hay una realidad, también externa que nos distingue que nos caracteriza, y es querer a todos y quererlos siempre, entre ellos está tb. vd. al que llevo años admnirando, y a su hija, que he tenido el gusto , el deber y la misión de educar. atentamente. CONSAGRADA

  • antonia dijo,

    Hola J.M.
    Soy una consagrada, y no estoy de acuerdo con su escrito.
    Vivimos en un mundo que reqiuiere testimonio de vida fruto del seguimiento da Jesús.
    La Vida Religiosa no esta degradada y descompuesta, sino dando ejemplo de solidaridad y jugándose el tipo en cada momento del día,en las situaciones en las que participamos, siento no estar de acuerdo con su manera de entender la V.R. porque ¿cómo entiende Ud. que podamos atender a drogadictos, enfermos psiquiatricos,
    gente de la calle, etc etc
    De verdad que su escrito me ha llenado de tristeza.

  • Ana dijo,

    Ustez señor Prada no tiene ni idea de la realidad de la vida consagrada,personas que cada dia convivimos con los pobres y marginados que este sistema corrupto escupe de sus filas.Comedores sociales ,caritas parroquiales, enfermos marginales , mujeres solas con cargas faminiares, casa de acogida enfermos del sida ancianos en las residencias y nuestro amor y acogida a todos sin preguntar credo ,ideologia ni su pasado.Antes de escribir de la vida consagrada por lo menos conozcala,documentese, pero de esto los periodistas no entiende nada por que defendes interes ecomicos no la verdad y el rigor en la información.

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