58 PROPOSICIONES DEL SÍNODO DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN AL SANTO PADRE (I)

Por su interés general, masdecerca.com pone a disposición de todos las propuestas del Sínodo sobre la Nueva Evangelización traducidas al Español. La versión “no oficial” en Inglés se puede encontrar en la página del Vaticano. Esta traducción del Inglés al castellano ha sido elaborada por Fernando Prado, cmf. En una próxima entrega  se completará la traducción. De momento, van las 25 primeras propuestas. Si se va a publicar esta traducción, se pide citar la fuente.

INTRODUCCIÓN

Proposición 1: Documentación remitida al Santo Padre

Además de toda la documentación sobre la “Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana” referida a este Sínodo y remitida al Santo Padre para su consideración –es decir, los Lineamenta, el Instrumentum laboris, la Relatio ante disceptationem, la Relatio post disceptationem, las intervenciones (tanto las realizadas en el aula sinodal como las entregadas in scriptis), el Mensaje al Pueblo de Dios, los informes de los círculos menores y sus discusiones–, los padres sinodales han dado cierta importancia a las siguientes proposiciones.

Igualmente, los Padres sinodales solicitan humildemente al Santo Padre que considere la oportunidad de publicar un documento sobre la transmisión de la fe cristiana a través de una Nueva Evangelización.

Proposición 2: El Sínodo expresa su gratitud

Los Padres sinodales reconocen con gratitud el legado de las enseñanzas de los Papas, que a menudo han enriquecido los frutos de las anteriores Asambleas sinodales y que ha resultado fundamental en el trabajo en las sesiones del sínodo sobre la Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Las reflexiones del Sínodo se inspiran en documentos como Evangelii nuntiandi, del Papa Pablo VI; Catechesi tradendæ, Redemptoris missio y Novo millennio ineunte, del Beato Juan Pablo II, y Deus caritas est, Sacramentum caritatis y Verbum Domini, del Papa Benedicto XVI. El ejemplo más reciente de esta orientación es el “Año de la Fe”, proclamado por nuestro Santo Padre al inicio de este Sínodo. Le estamos muy agradecidos por este ministerio profético.

Proposición 3: Iglesias católicas orientales

Las Iglesias católicas orientales sui juris, que se ven iluminadas por la Tradición transmitida desde los Apóstoles a través de los Padres, son patrimonio de toda la Iglesia de Cristo (cf. Orientalium Ecclesiarum, n. 2; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, can. 39). Estas Iglesias forman parte de la herencia apostólica, a través de la cual la Buena Nueva fue llevada a tierras lejanas (cf. Ecclesia in Medio Oriente, n. 88). Están agradecidas por la posibilidad que se les brinda de cumplir con los deberes pastorales hacia sus fieles migrantes en países donde están arraigadas las tradiciones de la Iglesia latina. Esperan también que su tradición sea mejor conocida y respetada entre los fieles y el clero de las Iglesias particulares del mundo entero.

1) NATURALEZA DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

Proposición 4: La Santísima Trinidad, fuente de la Nueva Evangelización

La Iglesia y su misión evangelizadora tienen su origen y fuente en la Santísima Trinidad, según el designio del Padre, la obra del Hijo –que culminó en su muerte y su resurrección gloriosa– y la misión del Espíritu Santo. La Iglesia continúa esta misión del amor de Dios en nuestro mundo.

La evangelización ha de ser comprendida en un marco teológico-doctrinal amplio y profundo, como una actividad de palabra y sacramento que –particularmente a través de la Eucaristía– nos admita a participar en la vida de la Trinidad, lo cual despierta, mediante la gracia del Espíritu Santo, la fuerza necesaria para evangelizar y para dar testimonio de la Palabra de Dios con entusiasmo y valentía.

La Nueva Evangelización reconoce la primacía de la gracia Divina y el hecho de que, con el bautismo, se nace a la vida en Cristo. Este énfasis en la filiación divina debe llevar al bautizado a abrazar una vida de fe que manifieste con claridad su identidad cristiana en todos los aspectos de su actividad personal.

Proposición 5: Nueva Evangelización e inculturación

Jesús ofrece el don del Espíritu Santo y nos revela el amor del Padre. La Nueva Evangelización es un tiempo propicio para despertar, para un renovado entusiasmo y para un nuevo testimonio de que Jesucristo es el centro de nuestra fe y de nuestra vida cotidiana. Invita a cada miembro de la Iglesia a renovarse en la fe y a esforzarse por compartirla.

La Nueva Evangelización requiere también discernir los signos de los tiempos presentes en el mundo y que afectan al ministerio de la Iglesia y a las diferentes Iglesias

particulares en sus territorios. Entre estos signos hay que reconocer la creciente toma de conciencia de la gente en torno a las propias circunstancias cambiantes de la vida actual.

Además, pide que la Iglesia llegue a quienes están alejados de Dios y de la comunidad cristiana, para invitarlos a escuchar de nuevo la Palabra de Dios con el fin de que se  encuentren con el Señor Jesús de una manera nueva y profunda.

La Nueva Evangelización exige prestar especial atención a la inculturación de la fe, que puede transmitir el Evangelio con su capacidad intrínseca para valorar lo positivo de cada cultura, purificándola a su vez de los elementos que se contraponen a la realización plena de la persona según el designio de Dios revelado en Cristo. La inculturación implica el esfuerzo de «encarnar el Evangelio en las culturas de los pueblos» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 854).

 Proposición 6: El anuncio del Evangelio

Dios, nuestro Salvador, quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1Tm 2,4). Dado que la Iglesia cree en este plan divino de salvación universal, ha de ser misionera (cf. Evangelii nuntiandi, n. 14; CIC, n. 851). La Iglesia sabe también que «quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazón sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna» (Lumen gentium, n. 16). El Evangelio de Jesucristo es el anuncio de su vida y del misterio pascual de su pasión, muerte, resurrección y glorificación.

Sin embargo, el Concilio nos recuerda que la evangelización es necesaria para la salvación de todos, ya que «con mucha frecuencia los hombres, engañados por el Maligno, se envilecieron con sus fantasías y trocaron la verdad de Dios en mentira, sirviendo a la criatura más bien que al Creador (cf. Rm 1,21 y 25) o, viviendo y muriendo sin Dios en este mundo, se exponen a la desesperación extrema. Por lo cual la Iglesia, acordándose del mandato del Señor, que dijo: «Predicad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16,15), procura con gran solicitud fomentar las misiones para promover la gloria de Dios y la salvación de todos éstos» (Lumen gentium, n. 16).

Proposición 7: La Nueva Evangelización como dimensión misionera permanente de la Iglesia

Se propone que la Iglesia proclame la permanente dimensión global de su misión con el fin de animar a todas las Iglesias particulares a evangelizar.

La evangelización puede ser comprendida de tres maneras. En primer lugar, la evangelización ad gentes es el anuncio del Evangelio a aquellos que no conocen a Jesucristo. En segundo lugar, incluye el crecimiento constante en la fe que constituye la vida ordinaria de la Iglesia. Por último, la Nueva Evangelización se dirige especialmente a los alejados de la Iglesia.

En este sentido, se animará a todas las Iglesias particulares para que valoren y utilicen todos sus agentes y capacidades. A su vez, toda Iglesia particular ha de tener la libertad de evangelizar de acuerdo a sus propia idiosincrasia y sus tradiciones, siempre en unión con su propia Conferencia Episcopal o, en su caso, con el Sínodo de la Iglesia católica oriental. Dicha misión global responderá a la acción del Espíritu Santo, como en un nuevo Pentecostés, a través de una convocatoria realizada por el Romano Pontífice, en la que invitará a todos los fieles a visitar a todas las familias y a llevar  la vida de Cristo a toda situación humana.

Proposición 8: Dar testimonio en un mundo secularizado

Somos cristianos que vivimos en un mundo secularizado. Mientras que el mundo es creación de Dios, la secularización se inscribe en la esfera de la cultura humana. Como cristianos no podemos permanecer indiferentes ante el proceso de secularización: nos hallamos, efectivamente, en una situación similar a la de los primeros cristianos, y en este sentido, hemos de considerarla como un desafío y una oportunidad. Aunque vivimos en este mundo, no somos de este mundo (cf. Jn 15,19; 17,11 y 16).

El mundo es creación de Dios y manifiesta su amor. En Jesucristo y a través de Él recibimos la salvación de Dios y somos capaces de discernir el progreso de su creación. Jesús nos abre de nuevo las puertas para que, sin miedo, podamos abrazar con amor las heridas de la Iglesia y del mundo (cf. Benedicto XVI).

En nuestra época actual -que manifiesta aspectos más difíciles que en el pasado- aun cuando seamos como el «pequeño rebaño» (Lc 12,32), damos testimonio del mensaje de salvación del Evangelio y estamos llamados a ser sal y luz de un mundo nuevo (cf. Mt 5, 13-16).

Proposición 9: La Nueva Evangelización y el primer anuncio

 El fundamento de todo primer anuncio –la dimensión kerigmática, la Buena Nueva– señala la importancia de un anuncio explícito de la salvación. «Porque yo os transmití en primer lugar lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce» (1Co 15,3-5).

En el «primer anuncio», el kérygma –el mensaje de salvación del misterio pascual de Jesucristo– se proclama con gran fuerza espiritual, hasta el punto de provocar el arrepentimiento del pecado, la conversión de los corazones y el abrazo de la fe. Al mismo tiempo, tiene que haber continuidad entre el primer anuncio y la catequesis, que nos instruye sobre el depósito de la fe.

Consideramos necesario que haya un Plan Pastoral de Primer Anuncio que lleve a un encuentro vital con Jesucristo. Dicho documento pastoral facilitaría los primeros elementos del proceso catequético, posibilitando su inserción en la vida de las comunidades parroquiales.

Los Padres sinodales proponen que esas guías maestras sobre el Primer Anuncio del kérygma sean dadas por escrito.

Este compendio debería incluir:

– Una enseñanza sistemática sobre el kérygma en la Escritura y en la Tradición de la Iglesia católica;

– enseñanzas y citas de los santos y mártires misioneros de nuestra historia católica, que nos ayuden a afrontar los retos pastorales actuales, y

– características y directrices a tener en cuenta en la formación actual de evangelizadores católicos.

 Proposición 10: El derecho a proclamar y a escuchar el Evangelio

 Proclamar la Buena Nueva y la persona de Jesús es, según dice el Evangelio, obligatorio para todo cristiano: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo« (Mt 28,19). Al mismo tiempo, es un derecho inalienable de toda persona, sea cual sea su religión o falta de ella, poder conocer a Jesucristo y el Evangelio. Esta proclamación, hecha de forma íntegra, ha de hacerse respetando totalmente a cada persona, sin ningún tipo de proselitismo.

Proposición 11: La Nueva Evangelización y la lectura orante de la Sagrada Escritura

Dios se nos ha comunicado en su Palabra hecha carne. Esta Palabra divina, escuchada y celebrada en la liturgia de la Iglesia, particularmente en la Eucaristía, fortalece interiormente a los fieles y los hace capaces de dar un auténtico testimonio evangélico en su vida cotidiana. Los Padres sinodales desean que la Palabra divina «sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial» (Verbum Domini, n. 1).

La puerta de la Sagrada Escritura debe estar abierta a todos los creyentes. En el contexto de la Nueva Evangelización, ha de facilitarse toda oportunidad para el estudio de la Sagrada Escritura. La Escritura debe impregnar homilías, catequesis y todo esfuerzo en la  transmisión de la fe.

Considerando la necesidad de familiarizarse con la Palabra de Dios de cara a la Nueva Evangelización y al crecimiento espiritual de los fieles, el Sínodo anima a las diócesis, parroquias y a las pequeñas comunidades cristianas a continuar con el serio estudio de la Biblia y con la Lectio divina, es decir, la lectura orante de las Escrituras (cf. Dei Verbum, nn. 21-22).

Proposición 12: Los documentos del Concilio Vaticano II

Los Padres sinodales reconocen la enseñanza del Concilio Vaticano II como un instrumento de vital importancia para la transmisión de la fe en el marco de la Nueva Evangelización. Al mismo tiempo, consideran que los documentos del Concilio deben ser leídos e interpretados correctamente.

Por eso desean manifestar su adhesión al pensamiento de nuestro Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, que ha señalado el principio hermenéutico de reforma en la continuidad, para así descubrir en estos textos el verdadero espíritu del Concilio. «Está la “hermenéutica de la reforma”, de la renovación dentro de la continuidad del único sujeto-Iglesia, que el Señor nos ha dado; es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del Pueblo de Dios en camino. […] Pero donde esta interpretación ha sido la orientación que ha guiado la recepción del Concilio, ha crecido una nueva vida y han madurado nuevos frutos» (Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana, 22-12-05). Así será posible responder a la necesidad de renovación que exige el mundo moderno y, al mismo tiempo, preservar fielmente la identidad de la naturaleza y de la misión de la Iglesia.

 2) CONTEXTO ACTUAL DEL MINISTERIO DE LA IGLESIA

 Proposición 13: Retos de nuestro tiempo

El anuncio de la Buena Nueva en los diferentes contextos del mundo –caracterizados por los procesos de globalización y secularización– plantea diferentes desafíos a la Iglesia: a veces en medio de una persecución religiosa abierta, otras veces por una indiferencia generalizada, una injerencia, restricción u hostilidad.

El Evangelio ofrece una visión de la vida y del mundo que no se puede imponer sino solo proponer, como la Buena Nueva del amor gratuito de Dios y de la paz. El mensaje de la verdad y la belleza puede ayudar a las personas a escapar de la soledad y de la falta de sentido a las que se suelen ver relegadas por las condiciones de vida de la sociedad posmoderna.

Así, los creyentes han de esforzarse por mostrar al mundo el esplendor de una humanidad arraigada en el misterio de Cristo. La religiosidad popular es importante, pero no es suficiente; es necesario algo más que ayude a tomar conciencia del deber de anunciar al mundo la razón de la esperanza cristiana, a los católicos alejados de la Iglesia, a quienes no siguen a Cristo, a las sectas y a los que experimentan con diferentes tipos de espiritualidad.

Proposición 14: La Nueva Evangelización y la reconciliación

En un mundo roto por las guerras y por la violencia, herido por un individualismo generalizado que separa a los seres humanos y los enfrenta unos contra otros, la Iglesia debe llevar adelante su ministerio de reconciliación de manera serena y decidida. En el espíritu de la Nueva Evangelización, la Iglesia asume el objetivo de la reconciliación. Fiel al mensaje de Jesús (quien derribó «el muro que […] separaba [a los hombres]: la enemistad», Ef 2,14), la Iglesia debe esforzarse en derribar los muros que dividen a los seres humanos. Junto con el mensaje del amor, la Iglesia ha de predicar la novedad del Evangelio salvífico de Nuestro Señor, que vino a liberarnos de nuestros pecados y a invitarnos a construir la armonía, la paz y la justicia entre todos los pueblos.

Proposición 15: La Nueva Evangelización y los derechos humanos

En coherencia con el acento que la Nueva Evangelización pone en la dignidad humana, este Sínodo urge a los legisladores, a los docentes y a todos los que trabajan en el ámbito de las ciencias humanas a tributar un gran respeto a la persona humana en el ámbito de las políticas públicas y en la práctica.

A su vez ha de aprovecharse toda ocasión, en las diferentes situaciones y asociaciones locales, para articular, sostener y tutelar -en la teoría y en la práctica- esos derechos que dimanan de una adecuada comprensión de la persona humana, tal y como es contemplada por el derecho natural.

 Proposición 16: Libertad religiosa

 Los Padres sinodales reafirman que la libertad religiosa es un derecho humano básico. Esta incluye la libertad de conciencia y también la de elegir libremente la propia religión. Nos solidarizamos con nuestros hermanos y hermanas de diferentes lugares del mundo que sufren la falta de libertad religiosa o incluso persecuciones.

 A la luz del reconocimiento del Concilio Vaticano II como instrumento de la Nueva Evangelización y de la necesidad creciente de proteger la libertad religiosa de los cristianos de todo el mundo, los Padres sinodales proponen un renovado compromiso con las enseñanzas de la Dignitatis humanæ y una mayor difusión de las mismas. Esta renovación pretende afirmar y promover la libertad en materia religiosa para los individuos, las familias y las instituciones, en vistas a proteger el bien común de todos. Dicha libertad incluye el derecho a enseñar la fe cristiana a los niños en la familia y en la escuela,  sin comprometer sus principios.

Los Padres sinodales proponen que el Santo Padre considere la oportunidad de nombrar una Comisión de líderes eclesiales en representación de diferentes sectores de la Iglesia en el mundo entero, o bien encomendar dicha tarea al Pontificio Consejo «Justicia y Paz», con el fin de hacer frente a los ataques a la libertad religiosa y de obtener una información precisa de cara a testimoniar públicamente el derecho fundamental a la libertad religiosa y de conciencia.

Proposición 17: Los preámbulos de la fe y la teología de la credibilidad

En el contexto actual de una cultura global, son muchas las dudas y obstáculos que causan un extendido escepticismo e introducen nuevos paradigmas de pensamiento y de vida. De cara a una Nueva Evangelización resulta de vital importancia subrayar el papel de los preámbulos de la fe. No solo es necesario mostrar que la fe no se opone a la razón, sino destacar también que varias verdades y cuestiones forman parte de una correcta antropología que es iluminada por la razón natural. Entre ellas se encuentra el valor de la “Ley Natural” y las consecuencias que esta tiene para la sociedad humana.

Las nociones de «Ley Natural» y de «naturaleza humana» son susceptibles de demostraciones racionales, tanto a nivel académico como popular. Semejante tarea y desarrollo intelectual ayudaría al diálogo entre los fieles cristianos y las personas de buena voluntad, abriendo una puerta al reconocimiento de la existencia de un Dios Creador y del mensaje de Jesucristo, el Redentor. Los Padres sinodales piden a los teólogos que desarrollen una nueva apologética del pensamiento cristiano, esto es, una teología de la credibilidad adecuada a una Nueva Evangelización.

El Sínodo hace un llamamiento a los teólogos para que acepten y respondan a los retos intelectuales de la Nueva Evangelización participando así en la misión de la Iglesia de proclamar a todos el Evangelio de Cristo.

Proposición 18: La Nueva Evangelización y los medios de comunicación social

El uso de los medios de comunicación social juega un importante papel a la hora de hacer llegar a cada persona el mensaje de salvación. En este campo, particularmente en el mundo de las comunicaciones electrónicas, es necesario que cristianos convencidos sean formados, preparados y capacitados para transmitir con fidelidad el contenido de la fe y la moral cristianas.

Ellos han de ser capaces de utilizar correctamente los lenguajes y los instrumentos que hoy tenemos disponibles para comunicarnos en la aldea global. La forma más eficaz para comunicar la fe sigue siendo el compartir el testimonio de la propia vida, sin el cual ningún esfuerzo «mediático» daría como resultado una transmisión efectiva del Evangelio. La educación en el uso sabio y constructivo de los medios de comunicación social es un recurso importante que ha de ser utilizado en la Nueva Evangelización.

 Proposición 19: La Nueva Evangelización y el desarrollo humano

El Magisterio pontificio, en su doctrina social, ha demostrado los vínculos teológicos, antropológicos y educativos que existen entre la evangelización, el desarrollo y la libertad personal y social.

No es posible pensar hoy en la Nueva Evangelización sin proclamar la plena libertad frente a todo aquello que oprime a la persona humana, como por ejemplo el pecado y sus consecuencias. No puede haber progreso sin un compromiso serio por la vida y la justicia y sin un cambio de las situaciones que generan pobreza y exclusión (cf. Sollicitudo rei socialis, n.36). Esto es particularmente cierto cuando se mira a los desafíos de la globalización.

 Proposición 20: La Nueva Evangelización y el camino de la belleza

En la Nueva Evangelización debería prestarse una especial atención al camino de la belleza: Cristo, el «Buen Pastor» (cf. Jn 10,11), es la Verdad en persona, la bella revelación convertida en signo, que se entrega sin medida. Es importante ofrecer a los jóvenes que siguen a Jesús el testimonio no sólo de su bondad y verdad, sino también el de la plenitud de su belleza. Como afirmó Agustín, «no es posible amar lo que no es bello» (Confesiones, IV, 13. 20). La belleza nos atrae hacia el amor a través del cual Dios nos revela su rostro, en el que creemos. Bajo esta luz, los artistas se sienten interpelados y a la vez comunicadores privilegiados de la Nueva Evangelización.

En la formación de los seminaristas no debe descuidarse la educación en la belleza y en las artes sacras, tal y como nos recuerda la doctrina del Concilio Vaticano II (cf. Sacrosanctum Concilium, n. 129). La belleza ha de ser siempre una dimensión especial de la Nueva Evangelización.

Es preciso que la Iglesia vigile y promueva la calidad del arte que se permite en los lugares sagrados reservados para las celebraciones litúrgicas y que vele por la belleza y por la verdad de su expresión.

Es importante de cara a la Nueva Evangelización que la Iglesia esté presente en todos los ámbitos del arte, que apoye con su presencia espiritual y pastoral a los artistas en su búsqueda de creatividad, y que alimente una viva y auténtica experiencia espiritual de salvación que se haga presente en sus obras.

 Proposición 21: Los migrantes

Al igual que muchos países se han beneficiado mucho de la presencia de personas procedentes de otros países, también la Iglesia se ve alimentada de forma significativa por el testimonio y la labor evangelizadora de muchos que están comprometidos con el mandato misionero: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15).

Ante los riesgos y las amenazas que acechan la fe de los migrantes, es importante que la Iglesia les preste su apoyo a través de un plan pastoral que los incluya, junto con sus familias, y les recuerde su importante papel como células vivas de la sociedad y como Iglesia doméstica. Las parroquias deben ayudar a los migrantes a integrarse en la sociedad y en la comunidad cristiana. El plan pastoral de la Iglesia para con los migrantes no debe solo acogerlos y promover su dignidad humana, sino que debe, por encima de todo, ayudarlos a integrarse en la vida de la Iglesia, respetando su propia tradición ritual; dicho plan debe ayudarlos también a evitar que se pierdan para la Iglesia católica.

Los inmigrantes no son solo receptores, son también protagonistas del anuncio del Evangelio en el mundo actual.

Ante los grandes movimientos migratorios es importante insistir en la centralidad y en la dignidad de la persona, especialmente a la luz de los graves fenómenos de una nueva esclavitud relacionada con el vergonzoso tráfico de seres humanos, particularmente de niños, así como con la venta de órganos. Esta conciencia ha de mantenerse especialmente viva cuando se trata de refugiados, desplazados, navegantes, nómadas y personas sin un hogar estable.

Proposición 22: La conversión

El drama y la intensidad del secular choque entre el bien y el mal, entre la fe y el miedo, ha de ser presentado como el trasfondo esencial y elemento constituyente de la llamada a la Conversión en Cristo. Esta batalla continúa librándose tanto en el ámbito natural como en el sobrenatural. «¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos» (Mt 7,14). Son muchos los obispos que han hablado de la necesidad de renovarse en la santidad de sus propias vidas para ser agentes verdaderos y eficaces de la Nueva Evangelización.

La Nueva Evangelización requiere una conversión personal y comunitaria, nuevos métodos de evangelización y una renovación de las estructuras pastorales, de forma que seamos capaces de pasar de una estrategia pastoral de mantenimiento a una actitud pastoral que sea auténticamente misionera. La Nueva Evangelización nos guía hacia una auténtica conversión pastoral que nos mueve hacia actitudes e iniciativas que nos llevan a evaluar y cambiar la dinámica de unas estructuras pastorales que ya no responden a las exigencias evangélicas del tiempo presente.

Proposición 23: La santidad y los nuevos evangelizadores

La llamada universal a la santidad es constitutiva de la Nueva Evangelización, que considera a los santos como claros modelos de la variedad y de las formas en que puede realizarse esta vocación. El elemento común de las diferentes historias de santidad es el seguimiento de Cristo, expresado en una vida de fe activa en la caridad que constituye un anuncio privilegiado del Evangelio.

Reconocemos a María como el modelo de santidad que se hace patente en actos de amor que incluyen la entrega suprema de sí.

La santidad constituye una parte importante en todo compromiso de evangelización, tanto para quien evangeliza como para el bien de los evangelizados.

Proposición 24: La doctrina social de la Iglesia

En orden a promover una Nueva Evangelización en la sociedad, debe prestarse una mayor atención a la doctrina social de la Iglesia, comprendiendo que se trata de un anuncio y testimonio de la fe, así como un insustituible instrumento para la educación en la fe (cf. Caritas in veritate, n. 15). Esta adhesión a la doctrina social de la Iglesia debe impregnar el contenido de la catequesis, la educación cristiana, la formación de los seminaristas y de los religiosos, la formación permanente de los obispos y los sacerdotes y, de manera muy especial, la formación del laicado. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia constituye un valioso recurso para llevar adelante esta formación permanente.

Proposición 25: Los escenarios urbanos de la Nueva Evangelización

La Iglesia reconoce que las ciudades humanas y la cultura que expresan, al igual que las transformaciones que tienen lugar en ellas, constituyen un lugar privilegiado para la Nueva Evangelización. Al comprenderse a sí misma al servicio del plan salvífico de Dios, la Iglesia reconoce que «la ciudad santa, la nueva Jerusalén» (cf. Ap 21,2-4) ya está presente, de alguna manera, en las realidades humanas. Al llevar a la práctica un plan pastoral urbano, la Iglesia desea identificar y comprender aquellas experiencias,  lenguajes y estilos de vida típicos de las sociedades urbanas. Ella pretende hacer que sus celebraciones litúrgicas, sus experiencias de vida comunitaria y su ejercicio de la caridad se vuelvan importantes para el contexto urbano, con vistas a que el Evangelio se encarne en la vida de todos los ciudadanos.

La Iglesia también sabe que en muchas ciudades se palpa la ausencia de Dios en los numerosos ataques a la dignidad humana, entre los que figuran la violencia relacionada con el tráfico de drogas, la corrupción de varios tipos así como y muchos otros crímenes. Estamos convencidos de que el anuncio del Evangelio puede constituir la base que restaure la dignidad de la vida humana en dichos contextos urbanos. Se trata del Evangelio de Jesús, que vino «para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10).

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