INMACULADA

Verdes periquitos
rompen a cantar
sobre el campo verde
bajo el sol feraz.
Piel de niño verde,
brota el arrozal.
Las colinas verdes
de vigía están.
Y el aire de Adviento
Lo presiente ya.
Solamente faltan
una lluvias más.
Háblame, Esperanza;
temores, callad;
que, a pesar de todo,
¡El nos nacerá!
Verde, verde, verde,
verde está mi paz.
Madura la Niña,
de tan verde edad.
¿Navidades blancas?
¡Verde Navidad!

Pedro Casaldáliga

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