PAPA FRANCISCO A LAS SUPERIORAS GENERALES (UISG): “¿QUÉ SERÍA DE LA IGLESIA SIN VOSOTRAS?

Apenas fueron unos quince minutos. Tiempo suficiente para que Francisco  mostrara su afecto a las más de 800 Superioras Mayores, reunidas en Roma con motivo de su Asamblea General. Esta audiencia privada, celebrada antes de la Audiencia General ha sido como una culminación de esa importante asamblea de la UISG que reune a las Superioras Mayores de tantos miles y miles de religiosas repartidas por el mundo.

En su discurso, el Papa Francisco les ha querido insistir, básicamente, en tres puntos: 1. La centralidad de Cristo y su Evangelio en la vida consagrada 2. La Autoridad como Servicio y 3. sobre el sentir con y en la Iglesia.

En su discurso, Francisco ha hecho un escueto y preciso recorrido por los votos de pobreza, obediencia y castidad, invitando a las religiosas a que hagan ver desde lo que son, esa maternidad fructífera, propia de su condición. Con palabras de complicidad y cercanía les ha dicho: “¡sean madres, no solteronas!”, preguntándose: “¿Qué sería de la Iglesia sin vosotras? le faltaría “maternidad, afecto, ternura, intuición de madre…”
Al hablarles del tema de la Autoridad (era el tema que traían las religiosas para su asamblea), les ha insistido: “recuerden siempre que el verdadero poder es el servicio” (como dijo al inicio de su pontificado). Igualmente les ha invitado a reflexionar: “pensemos en el daño que causan al pueblo de Dios los hombres y las mujeres de la Iglesia que son arribistas, escaladores; quienes “utilizan” al pueblo, a la Iglesia, a nuestros hermanos y hermanas -a los que debe servir- como trampolín para sus propios intereses y ambiciones personales. Estos hacen un gran daño a la Iglesia”.

Por último, el Papa les ha recordado a las Superioras Mayores que la eclesialidad es un rasgo constitutivo de la vida consagrada, que debe ser constantemente retomada y profundizada. Les recordó: “no es posible que un consagrado o consagrada no sienta con la Iglesia”, refiriéndose a un sentir que tiene su expresión filial en la fidelidad al Magisterio, en la comunión con los pastores y con el sucesor de Pedro. Francisco les insistió en que nadie anuncia el Evangelio de forma aislada, sino en nombre de la propia Iglesia, invitándoles a sentirse responsables de guardar el amor a la Iglesia y el espíritu eclesial.

Finalizó el discurso dándoles las gracias “por su trabajo no siempre fácil” y asegurándoles su afecto y oración y pidiendo que saluden de su parte a sus comunidades, en especialmente a las hermanas enfermas y a las jóvenes. El testimonio de las superioras generales a la salida del evento es unánime: están encantadas con la cercanía y el cariño que les ha mostrado el Papa Francisco.

Para leer el discurso íntegro, CLICK AQUÍ

2 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *