ANTONIO SPADARO, S.J : “PARA EL PAPA, EL CAMINO SE VA ABRIENDO MIENTRAS SE CAMINA”

El jesuita Antonio Spadaro, director actual de la prestigiosa revista La Civiltà Cattolica y miembro del Pontificio Consejo para la Cultura y también del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, acaba de publicar un libro bajo el título “El Sueño del Papa Francisco. El rostro futuro de la Iglesia” (Publicaciones Claretianas). El libro fue escrito durante los días en que este periodista conversaba y realizaba la famosa entrevista al Papa Francisco. El prólogo de la obra es del P. Pepe de Paola, el “Cura Villero” amigo del Papa Francisco. Por su interés, ofrecemos esta pequeña entrevista con el autor de la obra. Le entrevista para Radio Vaticana, el periodista A. Gisotti.

Spadaro.– Después de lo vivido en Brasil y de la entrevista con el Papa Francisco, necesitaba profundizar en su mensaje. Me di cuenta de que en los discursos y en los gestos del papa venía señalado “casi un boceto” de Iglesia. De ahí el título del libro. Más que de un proyecto, se trata de un sueño. No es un proyecto cerrado. Es una visión de la Iglesia. Este libro para mí es muy querido, pues lo escibí mientras entrevistaba al Papa para la Civiltà Cattolica. Ha sido algo muy singular, pues he tratado de no mezclar ambas cosas: el contenido de la entrevista y el libro, como no podía ser de otra forma. En el libro he tratado de leer e interpretar los hechos, las palabras y los gestos de Francisco, a la luz de lo que el Papa me decía en la entrevista.

Gisotti.- Muchos se preguntan acerca de la continuidad o discontinuidad del Papa Francesco con sus predecesores, en particular con respecto al Papa Benedicto XVI. Usted, sin embargo, se centra en la categoría de “originalidad” de este pontificado, que ya se ha podido ver en la Jornada Mundial de la Juventud en Río…

Spadaro.- Creo que las categorías de continuidad y discontinuidad son perfectamente inútiles para comprender el pontificado del Papa Francisco (al igual que, en general, para comprender a los diversos papas). Yo diría que con el Papa Francesco aquellas categorías sólidas y tradicionales del “vaticanismo” ya no rigen. El tema de ser conservador o liberal ya no funciona, no se sostiene. Es necesario comprender aquí la originalidad de un pontificado. Se trata, sin duda de algo que está desarrollándose, está en un continuo devenir. Muchos creen que el Papa tiene una idea muy definida y muy clara de lo que es la Iglesia. Mientras lo entrevistaba, me di cuenta de que en realidad él es un hombre de discernimiento. Por ello sabe bien cuál es el punto de partida, pero, para él, el camino se le va abriendo mientras se camina. Se trata, por tanto de una visión de la Iglesia en desarrollo. Aquí está uno de los aspectos de su originalidad. 

Gisotti.- En Rio -escribe- ha dado a conocer el rostro futuro de la Iglesia: el retrato de una  Iglesia “samaritana, de calle, de frontera”. ¿Podemos decir que en Francisco late un corazón misionero?

Spadaro.- ¡Por supuesto! El mensaje del Papa Francisco está muy escorado hacia esa dimensión pastoral, hacia la misión de una iglesia de puertas abiertas. Cuando se habla de una Iglesia abierta al mundo, se suele entender que se trata de que las personas puedan entrar en la Iglesia. Si leemos con atención los discursos del Papa, esta no es la primera acepción, el primer significado de esas imágenes, obviamente presentes. El primer significado para Francisco es el hecho de que el Señor está en la Iglesia y quiere salir al mundo. Así que las iglesias deben tener las puertas abiertas para que el Señor vaya por el mundo, para entrer en el mundo. Esta es la perspectiva misionera del Papa Francisco.

Gisotti.- Al final del libro aparece publicado el discurso del Papa Francisco a los coordinadores del Celam reunidos en Brasil. Parece que ahí hay un programa muy bien articulado para su pontificado. ¿Qué es lo que más le ha impresionado de esta intervención?

Spadaro.- En cuanto al estilo, decir que se reconoce claramente la pluma del Papa Francisco durante todo el discurso. Si hay un aspecto que me llamó más la atención –en realidad, en un discurso todo es importante– es quizás el énfasis del Papa en el tema de las tentaciones de la Iglesia, especialmente en la tentación ideológica. Para el Papa, el Evangelio se interpreta con el Evangelio. Si se interpreta a través de otro filtro, el Evangelio se instrumentaliza y no se comprende bien. Esta es una llamada a vivir el Evangelio en su integridad y en su pureza.

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