NOVEDADES EDITORIALES PARA VIVIR LA CUARESMA: VIA CRUCIS CON EL PAPA FRANCISCO (PCL)

El Via Crucis es un momento significativo e importante de la piedad de las comunidades cristianas durante la Cuaresma y la Semana Santa: momento de genuina y sentida oración, cuya trama esencial está guiada por la Palabra de Dios; ésta indica la sucesión de las tradicionales “estaciones”, momentos de pausa para contemplar las etapas del camino doloroso y salvífico de Jesús hacia el Calvario. (CLICK aquí para ver el book trailer)

En el Via Crucis nos unimos a esa Hora que se conmemora: la Hora en que el Cordero, cargado con los pecados del mundo, subió hacia el lugar donde derramó la sangre de la nueva y eterna Alianza.

En el centro de este camino está la Cruz, el signo más importante de nuestra memoria. En ella está la sabiduría de Dios que ha querido enseñarnos que el camino de la gloria, al contrario de lo que pudiera esperarse, está, precisamente, en el abajamiento y la humildad. ¡Sabiduría difícil esta de la debilidad y la pequeñez para entender la Cruz!  (Click AQUÍ para adquirir el libro)

Francisco nos ha advertido de que “con la Cruz sucede que comprendemos su sentido según el ‘espíritu’ con que la miramos”. Dejemos, pues, que la cruz nos interpele. Dejemos que nuestros ojos se carguen de contemplación al mirarla. Sin ciencias previas, sin determinismos… dejemos que nos diga que allí está la sabiduría, la clave de interpretación de la vida, la Esperanza.

Se trata de esa sabiduría que rompe toda lógica humana en aras de una lógica superior. Es la lógica de Dios, que nos ha enseñado que la Cruz no guarda en sí una lógica de dolor y de muerte, sino una lógica de amor y de esperanza.

Un conjunto de palabras selectas de Francisco acompañan nuestra contemplación. Acerquémonos con él a este Misterio y sigamos a Jesús. Pero no lo hagamos –nos advierte Francisco– “sólo con la conmoción del corazón”; dejemos que este camino de la Cruz nos ayude también a salir de nosotros mismos al encuentro de los demás. Dejemos que nos mueva hacia las periferias de la existencia, hacia nuestros hermanos, especialmente los que están más alejados, olvidados, más necesitados de comprensión, consuelo y ayuda.

Puedes utilizar este subsidio en la comunidad cristiana en la que vives tu fe: parroquia, comunidad religiosa, grupo cristiano…; también lo puedes utilizar en tu oración personal. Sea como fuere, lo importante es que este Via Crucis pueda ser para todos un camino de acercamiento a Jesús y a los hermanos; que nos dejemos encontrar por esa Cruz y que al mirarla, se renueve en nosotros la memoria de sabernos amados -hasta el extremo- y la Esperanza; en definitiva, que renazca en nosotros la alegría del Evangelio. Ojalá que así sea.

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