NOVEDAD EDITORIAL: PUBLICACIONES CLARETIANAS

Si algo busca siempre un pastor es encender la llama de la Esperanza en su pueblo. Ella es, en definitiva, la que lo sostiene todo en el corazón creyente; en el corazón de todo aquel que camina a tientas, confiado en las manos de Dios. Pero no nos engañemos: la fe no nos ahorra las dificultades ni los contratiempos de la vida. No siempre es fácil caminar. A veces el combate de la vida se vuelve arduo y cansado, hasta el punto de vernos tentados de desesperanza.

“Nadie puede emprender una lucha –nos ha dicho el papa Francisco– si de antemano no confía plenamente en el triunfo. El que comienza sin confiar perdió de antemano la mitad de la batalla” (Evangelii Gaudium, 85).

Vivimos situaciones graves que desaniman y con frecuencia nos pueden llevar al desaliento. Frente a ello, los cristianos estamos llamados a la Esperanza. No como una ilusión pasajera, sino como la confianza del discípulo que guarda la profunda convicción de que la esperanza no quedará defraudada.  “La Esperanza es combativa. Combate sin ansiedad ni obcecación, con la firmeza de quien sabe que corre hacia una meta segura, pues la Esperanza es cierta: nos la da el Padre de toda verdad”.

Es un don de confianza en la promesa. Es el ancla que “ya está clavada en los Cielos” –dice Francisco–, a la cual nos agarramos para caminar. Jesús viene a nuestro encuentro y nos repite con serenidad y firmeza: “No tengáis miedo. Yo estaré siempre con vosotros hasta el fin de los tiempos”.

El presente libro recoge varios de los importantes mensajes de Pascua que durante años ofreció Jorge M. Bergoglio a su arquidiócesis de Buenos Aires. No es la primera vez que algunos de estos mensajes de esperanza aparecen publicados. Hemos querido ofrecerlos juntos para que nos ayuden a comprender la profundidad de la invitación a caminar en Esperanza que el papa Francisco nos está haciendo en este nuevo tiempo. Como podemos apreciar, su propuesta no es novedosa. No se trata de algo que él esté improvisando, sino que va en la línea de lo que siempre ha predicado. Se trata de eso que es “lo de siempre”, “lo clásico”, pero que  nos suena a nuevo, porque está dicho con la naturalidad y frescura que le caracterizan. Se trata de un sello personal de autenticidad que hace que lo de siempre guarde una permanente novedad.

Son palabras que nos invitan y nos mueven a no caer en esa tentación de la desesperanza.  Basta con dejarse interpelar por esa llamada que nos invita una y otra vez a recordar, a dejar que vuelva a pasar por el corazón (re-cordar) aquello que ya antes estuvo. En el recuerdo está ese misterioso mecanismo que aviva en nuestros corazones la promesa. La memoria nos llevará siempre a tomar nueva  conciencia de sabernos en manos del Señor de la historia. Basta con confiar.

El mundo y los desafíos a la Esperanza quedan bien reflejados en la primera parte del libro. Al comenzar el milenio, Bergoglio articuló un mensaje sencillo y certero para afrontar un tiempo nuevo. En este mensaje, que entonces dirigió a los educadores, el actual Papa analiza la cultura en la que vivimos y propone una respuesta evangélica a los deseos profundos  de los hombres y mujeres de hoy. En la segunda parte del libro, hemos recogido los mensajes de Pascua que dirigió como pastor durante los años de su ministerio episcopal al frente de la gran metrópoli porteña. En ellos, suena con fuerza esa palabra de aliento que nos recuerda dónde tiene puestas sus raíces la Esperanza. Sus palabras, sin duda, son el fruto maduro de años de escucha, de conocimiento cercano de las gentes, de discernimiento y profunda oración. Una oración que ha llevado a Bergoglio a cambiar su corazón, configurándolo con esa inquebrantable esperanza que él predica. Solo quien vive profundamente confiado a este misterio es capaz de invitar a otros a vivirlo, a sobreponerse al desaliento, a mirar siempre adelante…

Los escritos que presentamos guardan un tono positivo, de resurrección. Nos hablan de la Pascua, de salir, de caminar siempre de nuevo, de nueva vida, de evangelización, de Esperanza. La intención del autor no es otra, por tanto, que la de estimular nuestra vida cristiana. Nuestro papa Francisco nos invita, con humildad, a dejarnos seducir por la alegría de sabernos amados infinitamente por este Dios de la promesa que nunca abandona a su santo pueblo.

Una vez más te invito, querido lector o lectora, a que te dejes sorprender por la promesa. Deja que el Señor encienda nuevamente en tu corazón esa certeza que quiere sostenerte en medio de toda desesperanza. No tengamos miedo. “¿Miedo a qué? –dice Francisco–. No tengas miedo  a la Esperanza,… porque la Esperanza nunca defrauda”.

Fernando Prado Ayuso, CMF
Publicaciones Claretianas


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