MADRE ESPERANZA, BEATA

vaticaninsider.it.– «Una carrera hacia la santidad»: de esta manera el cardenal Angelo Amato resumió la vida de la madre Esperanza de Jesús (María Josefa Alhama Valera, 1893-1983), durante la beatificación presidida en nombre de Papa Francisco, en el santuario del amor misericordioso de Collevalenza de Todi, en Úmbria.

La religiosa, originaria de la diócesis de Cartagena, España, vivió en Italia desde 1951 hasta su muerte en 1983. La cripta en la que reposa su cuerpo se ha convertido en meta de peregrinaciones desde todos los rincones del planeta. Durante la homilía, el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos recordó que la misma beata había dicho en varias ocasiones cómo pretendía vivir. «La santidad –decía– consiste en vivir en Jesús». Porque su ansia era la santificación, «cueste lo que cueste».

En la carta apostólica para la beatificación, Papa Francisco exaltó a la madre Esperanza por tres méritos: «como fundadora de dos congregaciones de vida consagrada, las esclavas y los hijos del amor misericordioso; como testimonio de la mansedumbre de Dios sobre todo hacia los pobres; y como promotora de la santidad en el clero diocesano».

Al respetco, el prupurado explicó que el programa de vida de la madre Esperanza se puede resumir así: «hacer la voluntad de Dios, encomendarse a su providencia, amar a Cristo, símbolo del amor misericordioso». Y «con esta fe ilimitada ella atravesó las oscuras galerías del mal, de la incomprensión y de la humillación, y salió purificada y reforzada en sus propósitos».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *