CARD. BRAZ DE AVIZ: “HAY QUE CAMINAR JUNTOS”

La editorial Publicaciones Claretianas y el Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid (ITVR) acogieron ayer, miércoles por la tarde un bonito y familiar encuentro con el prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, cardenal João Braz de Aviz, con motivo de la presentación de su biografía, “De las periferias del mundo al Vaticano” (Publicaciones Claretianas). Se puede ver, abajo, el video del acto.

El cardenal Braz de Aviz ha sido presentado por el sacerdote y periodista Manuel María Bru, presidente de la Fundación Crónica Blanca, y el coloquio posterior, centrado sobre todo en cuestiones actuales de la vida consagrada, ha sido moderado por el padre Fernando Prado, director de la editorial.

En su intervención sin papeles, ante miembros de una cincuentena de congregaciones religiosas y varios amigos del Movimiento de los Focolares, el purpurado brasileño ha pedido “crecer en humanidad” y “ser normales”. “Las cosas normales son las que nos sirven. Reconocer que somos pecadores, como dice el papa Francisco, pero no corruptos. Y que, pese a todo, Dios nos ama muchísimo”, ha subrayado.

También ha advertido que “no hay espacio para una doble vida, hacer una cosa y decir otra. No porque sea pecado o un error, sino porque tenemos que ofrecer constantemente un testimonio claro de lo que somos”. “Nuestro rostro —ha proseguido— tiene que decir si somos felices o no”. “Este es un desafío muy interesante”, ha reconocido.

A continuación, el cardenal Braz de Aviz ha indicado otra de las claves de la vida cristiana hoy: “Hay que respetar profundamente la diversidad. La diversidad es buena. La uniformidad es una enfermedad”. En este sentido, ha recordado que para el Santo Padre “el poliedro, y no la esfera, es la mejor figura para hablar de la diversidad, porque no esconde las diferencias”. “No tenemos que trasformar al otro, sino amar al otro en la diversidad”, ha insistido.

El cardenal prefecto de la Vida Consagrada ha explicado que “la autorreferencialidad es una enfermedad muy pesada, porque queremos transformar a los otros en nosotros. Esto no va. Hay que caminar en la dirección contraria e ir al encuentro de las personas”. “Hay una observación del Papa muy interesante. Él dice que si nosotros no vamos a la periferia, Dios no entra en nosotros. Si nosotros somos el centro, Dios no puede entrar. Si somos arrogantes, no hay experiencia de Dios, sólo hablaríamos de nosotros mismos”, ha asegurado.

Por otra parte, el prefecto vaticano ha destacado que “la reforma que quiere hacer Francisco es irreversible”. “Debemos hacerla todos juntos, porque la Iglesia somos todos los cristianos”, ha recordado. “Tenemos que vivir esta experiencia juntos. Solos no somos capaces de hacer nada”. “Lo tenemos que hacer con el hermano, con los otros”. “Hay que caminar juntos”, ha exhortado. Igualmente, el Cardenal apuntó hacia la credibilidad como la clave del Papa Francisco. “El Papa triunfa porque es así, creíble, porque no encuentras barreras ante él”. En este sentido, señaló la intercongregacionalidad como un signo de nuestro tiempo pedido por el mismo Papa.

Finalmente, ha incidido en que “no hay lugar para una Iglesia de clases y castas”. “Todavía tenemos una Iglesia dividida en clases”, ha lamentado. Y sobre los laicos ha dicho que “no son proletarios del espíritu. No es verdad… Son bautizados, tienen a Cristo dentro de sí, su don. La vocación cristiana es vivir con todos”.

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