EMILI TURÚ: TERCERA CARTA A LOS MARISTAS EN EL BICENTENARIO

(Emilí Turú, superior general de los Hermanos Maristas).- Queridos maristas de Champagnat. El 2 de enero de 2017 hemos celebrado en todo el mundo, de manera muy familiar, los 200 años de la fundación del Instituto marista. Las celebraciones han continuado a lo largo de los siguientes meses, y seguro que todavía se prolongarán hasta finales de 2017.

El mismo Consejo general decidió vivir este acontecimiento en tres momentos especiales:

El 2 de enero, que nos conecta con el pasado, lo celebramos haciéndonos presentes en distintos lugares del mundo marista, subrayando la internacionalidad del Instituto y la actualidad de su misión: hubo miembros del Consejo general en La Valla; en Nairobi; en Luján (Argentina); en Sri Lanka; en Roma… Yo mismo estuve en Bangladesh, inaugurando una escuela intercultural e interreligiosa, que servirá, de manera especial, a los hijos e hijas de los trabajadores en las plantaciones de té.

 

El 6 de junio, en Roma, queremos celebrar nuestro presente en comunión eclesial. Ese día presentaremos los 3 volúmenes de historia del Instituto, así como una exposición fotográfica sobre el hoy del Instituto.

 

El 8 de septiembre, en Rionegro, Colombia, al abrir el Capítulo general, contaremos con una representación de todas las provincias y distritos del mundo. Será una magnífica ocasión para dar gracias y pedir perdón, pero, sobre todo, para comprometernos con el futuro.

Completaremos, así, los tres años de profundización en tres dimensiones fundamentales de nuestra vida: el primer año nos dejamos interpelar por el joven Montagne (misión); el año pasado reflexionamos sobre el sentido de Fourvière, que nos invita a vivir la revolución de la ternura (comunidad); en este año 2017 queremos entender mejor, de la mano de María, qué significa ser contemplativos en la acción (dimensión mística).

La Maison Champagnat en La Valla no es sólo la casa de Marcelino y de los primeros hermanos, es también la casa de María porque allí nació nuestra familia religiosa, que lleva su nombre. Es nuestra casa de los orígenes. Y, como tal, tiene una enorme fuerza simbólica para todos los maristas de Champagnat. Sintetiza las dimensiones que hemos ido desarrollando a lo largo de estos tres últimos años:

El piso superior nos recuerda a la comunidad apostólica, reunida en el piso alto el día de Pentecostés. Se trata del espacio de la misión: Id y haced discípulos por todo el mundo… Un lugar amplio, luminoso, abierto al mundo. Nos recuerda el año Montagne, y la llamada a ir hacia las fronteras y los márgenes.

En la planta baja se encuentra la famosa mesa de nuestros orígenes, que representa el símbolo de la comunidad. En torno a esta mesa se sentaron el P. Champagnat y los primeros hermanos. Hoy esta mesa se ve enriquecida con la presencia no sólo de hermanos, sino también de laicos y laicas maristas, llamados a construir una Iglesia de rostro mariano. Este fue el tema del segundo año, el año Fourvière: asociados para la misión marista.

Pueden seguir leyendo la carta en:

http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2017/03/31/emili-turu-colocar-a-dios-fuera-de-nosotros-es-algo-habitual-para-muchos-creyentes-religion-iglesia-maristas-bicentenario-la-valla.shtml

 

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