Obispo Santander: ante la Jornada de la Vida Consagrada

Posted by Fernando Prado, cmf on 30 enero 2009 under noticias | 3 Comments to Read

obispo-santander1El día 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, la Iglesia celebra la Jornada de la Vida Consagrada. En este día damos gracias a Dios por el don de la vida consagrada al servicio de la Iglesia y del mundo. Pedimos por las vocaciones a la vida consagrada, que son un don de Dios a su Iglesia. Dirigimos también la mirada y el corazón a los consagrados de nuestra Diócesis: las Órdenes e Institutos religiosos dedicados a la contemplación o a las obras de apostolado; las Sociedades de vida apostólica; los Institutos seculares; el Orden de las vírgenes consagradas; todas las personas que, en el secreto de su corazón, se entregan a Dios con una especial consagración. Los datos estadísticos de nuestra Diócesis son los siguientes: vida
consagrada masculina (20 Institutos, con 32 comunidades y 238 miembros): vida consagrada femenina (48 Institutos, con 83 comunidades y 845 miembros).

Los consagrados son para nosotros el recuerdo permanente de la lógica del don, que ha configurado sus vidas concretas. Entregar la vida a fondo perdido siempre ha sido difícil. Pero es aún más difícil hoy, cuando la cultura ambiental no favorece hacer opciones definitivas y compromisos para toda la vida. La instalación en lo provisional y efímero hace difícil embarcar la propia existencia en una entrega sin retorno. Quizás por
eso no se trata sólo de “entregar”, sino de “consagrar”. Porque si Dios no es la definitiva meta de la entrega, difícilmente ésta será permanente. Y sólo a Dios se puede consagrar la existencia. Porque “consagración” no es sólo “dedicación”, como puede hacernos creer un uso amplio del término. “Consagración” significa, más bien, abrir la propia vida al misterio de Dios para que Él la invada intensamente, tomando posesión personal, amistosa y esponsal de quien Él era ya dueño como creador. Pero como Dios es puro don, por ser puro Amor, remite a los hermanos, especialmente a los más pobres y necesitados, toda vida que le es libremente consagrada. Y así se cumple en la vida consagrada aquella unidad del amor a Dios y al prójimo por los que merece la pena consagrarse.

La Jornada de este año se enmarca dentro del Año Jubilar Paulino y tiene como lema: “Si tu vida es Cristo, manifiéstalo” (Filp 1, 21).“Los consagrados, testigos del amor de Dios en el mundo”. San Pablo consagró al Señor su tiempo y su vida entera. Su vida fue para Cristo y Cristo fue su vivir: “Vivo yo, más no yo, es Cristo quien vive en mí” (Gál 2, 20). San Pablo fue también, después de su conversión en el camino de Damasco, hijo fiel de la Iglesia en comunión con los Apóstoles. El Papa Benedicto XVI en una catequesis decía en este sentido: “San Pablo no actúa como un ‘solista’, como un individuo aislado, sino […] en el ‘nosotros’ de la Iglesia. Este ‘yo’ de Pablo no es un ‘yo’ aislado, sino un ‘yo’ en el ‘nosotros’ de la Iglesia, en el ‘nosotros’ de la fe apostólica” (31.01.2007).

Con esta carta pastoral agradezco de corazón a todos los consagrados lo que son y lo que hacen en nuestra Iglesia particular de Santander. Expreso mi agradecimiento al Delegado Diocesano para la Vida Consagrada y a todas las personas que con él colaboran en este hermoso servicio eclesial.

+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander

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