Nuria Calduch: El Sínodo de la Palabra ha de incidir en la vida

Posted by Fernando Prado, cmf on 11 febrero 2009 under entrevistas, noticias | 11 Comments to Read

La Hermana Nuria se siente sorprendida por la acogida que ha tenido el Sínodo de la Palabra y por el interés que sigue suscitando. Participar en el Sínodo –confiesa– ha sido una experiencia eclesial interesante y muy enriquecedora. Elegida por el papa Benedicto XVI para participar en el Sínodo en calidad de “experta”, la Prof. Nuria Calduch Benagues, Doctora en Sagrada Escritura y profesora en la Universidad Gregoriana de Roma, ha venido a Madrid para impartir un curso sobre Biblia y para hablar del Sínodo. El prestigioso ITVR-ERA, centro teológico de estudios sobre Vida Religiosa de Madrid, regido por los misioneros claretianos, acoge este interesante curso. Allí nos hemos encontrado con ella y le hemos realizado esta breve entrevista para el blog.

Hna Nuria… ¿por qué un Sínodo sobre la Palabra de Dios? ¿Era algo oportuno para la vida de la Iglesia?
Pienso que el Papa tuvo en cuenta algunas voces que desde hace tiempo estaban solicitando un sínodo sobre la Palabra de Dios. Por citar algunos nombres conocidos, podríamos hablar del Card. Martini, del Card. Daneels, la Federación Bíblica Católica que está unida a muchas conferencias episcopales del mundo. Parece que el Papa acogió el deseo expresado en la Iglesia, yo diría, en un momento muy oportuno, después del sínodo de la Eucaristía del 2005. Creo que tiene su significado teológico importante. Se trataba de unir esas dos mesas (Palabra y Eucaristía) de las que nos habla la Tradición.

Lo que aparece en las 55 proposiciones presentadas al papa al concluir el sínodo ¿relfleja el fruto del trabajo sinodal?¿cuáles serían, por decirlo así, las cuestiones estrella que se abordaron en el sínodo?
Creo que sí. En ellas se recogen los temas que se han tratado en el sínodo, ya sea en las intervenciones de los padres sinodales, en los grupos más libres, etc… Creo que se refleja muy bien la problemática que apareció en el sínodo.
En el sínodo hubo de todo. Hubo cuestiones mayores y algunas de menor entidad. Se podría decir que las cuestiones estrella fueron la lectio divina y la homilía. Fueron cuestiones que aparecieron como algo importante en los cinco continentes. Por un lado, hay un gran convencimiento de que la Lectio Divina puede ser un gran fermento en la Iglesia. Un fermento para el diálogo ecuménico, interreligioso, para la vida de las comunidades, parroquias… La insistencia en este tema fue impresionante. El segundo tema estrella, como te digo, ha sido el de la Homilía. Los padres sinodales manifestaron una gran preocupación mundial por la escasa calidad de las homilías. Un tema que era urgente abordar y, en la medida de lo posible, corregir.

¿Qué crees que nos va a quedar de este Sínodo para la Iglesia?
Lo que todos esperamos es que el Sínodo, como acontecimiento eclesial y universal, no se reduzca a un evento que ya pasó, ni a un documento que ahí quede. El sínodo ha de incidir en la vida. Esperamos que lo que allí se discutió tenga resonancia en la vida de la Iglesia, que se note que ha habido un sínodo sobre la Palabra y se realicen iniciativas concretas. Estamos todos un poco cansados de documentos y papeles. Lo importante es la vida cotidiana de las personas y de las comunidades cristianas.

¿Cómo traducir en iniciativas concretas esa reflexión sinodal?
Iniciativas siempre hay. Depende mucho de las personas que están al frente. En este caso, los obispos tienen mucha responsabilidad. Ellos son los que gestionan el mundo de las diócesis. Si ellos se comprometen a activar esa animación bíblica, se podrían conseguir grandes cosas. Por otro lado, cada uno en su campo puede hacer muchas cosas y tiene oportunidades de activar esta dimensión bíblica en innumerables ocasiones.

¿Crees que todavía hay un interés por la Palabra de Dios en la vieja Europa?
En Asia, en África y en algunos países de Latinoamérica parece que hay mucho más interés. En Europa la situación es distinta completamente. Nuestra realidad es crítica. Estamos atravesando una gran crisis de alejamiento de lo religioso, de la Iglesia, en definitiva, de Dios. En Europa se tira más hacia lo humano. Sin embargo, se ha detectado un interés en algunos sectores o núcleos eclesiales, sobre todo gente joven interesada en saber y conocer más la Biblia. En el Sínodo, Mons. Vincenzo Paglia hizo un extenso informe sobre el conocimiento y uso de la Biblia a nivel internacional, a raíz de una encuesta mundial que se ha realizado recientemente. Europa quedaba mal y España, dentro de Europa, muy mal. El porcentaje de conocimiento y trato cotidiano con la palabra de Dios en España es bajísimo. Contrasta mucho con Estados Unidos, un país teóricamente aconfesional, en el que se tiene un conocimiento y se vive una familiaridad con la Biblia muy grande.

¿Se hará popular la Lectio Divina?
La Lectio Divina no es algo nuevo. Ya es algo conocida, aunque no popular. No todo el mundo tiene tiempo para practicar la Lectio Divina al estilo monástico. Sin embargo, encontrarse con la Palabra requiere un espacio mínimo. Un ambiente y un tiempo. Si la persona no tiene unos minutos para pararse y recogerse, esto no funciona. Para hacer una lectura orante se necesita cierto silencio y distanciamiento. Se trata de poder entrar en diálogo con Dios. La experiencia nos está diciendo también que a la gente les encanta tener a alguien que les guíe, que les explique. Hacen falta maestros y formación para poder crear y alimentar grupos de biblia y que surjan iniciativas pastorales populares de animación bíblica.

  • Pedro Antón dijo,

    Pues yo tampoco creo que la Lectio Divina se extienda mucho al pueblo de Dios. Creo que es importante que toda oración tenga como referencia la Palabra de Dios. Así, nuestra oración se hace escuchando a Dios, no a nosotros mismos.

  • María Azorlosa dijo,

    ¿Se ha hablado en el sínodo de las mujeres?

  • Beatriz Pardo dijo,

    Yo me aguanto cada sermón los domingos, que creo que me van a dar una medalla a la paciencia. El cura suelta cada homilía de media hora hablando y no diciendo nada que es terrible. Si se preparara un poco… Pero ya se sabe cómo anda el clero. Siempre muy ocupados y con poco tiempo para leer, rezar, escribir,… Una pena.

  • julian dijo,

    creo que se tendría que porner en practica en las parroquias la celebración de la palabra

  • Oscar Mnez. de la Odra dijo,

    ¿Ha hablado el sínodo de esa otra palabra que se nos revela a través de los pobres? Las fotos que se ven del sínodo no son más que fotos de gente gruesa, de corte curial-europea, intelectualoide y poco trabajadora. ¿qué ha sido de los pobres para la Iglesia?

  • asunción dijo,

    Por favor mi correo sigue apareciendo en esta página,
    lo pueden borrar, por favor.
    Gracias. Asuncion

  • asunción dijo,

    Por favor el correo sigue sin borrarse,
    ¿qué hacer?.
    Gracias.

  • felicitas dijo,

    La palabra de Dios es un pozo de sabiduría inagotable

  • Antonieta Marín dijo,

    No sé porqué si el blog del P. Fernando tiene un titular ponen otro en la noticia de religion digital.

  • masdecerca dijo,

    Estimada Antonieta, la única razón es que al periodista de religión digital le parece más periodístico. Ya se sabe: “No es noticia que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro”. A veces, aunque refleje parte de la verdad de lo dicho, un titular puede desfigurar la verdad profunda de un artículo, una entrevista, etc. Cierto “amarillismo” periodístico, no siempre favorece la información. Creo, a mi juicio, que este es uno de esos casos.

  • Antonieta Marín dijo,

    Ciertamente, el titular de religion digital resalta unas palabras que ha dicho la hermana nuria, pero no reflejan ni el contenido de lo que dice, ni el carácter de la hermana, a la que conozco y nunca diría una cosa así, con esa “agresividad”. Pareciera que la hermana se está quejando de algo y resalta más la queja que la admiración por lo vivido en el sínodo, etc. Es, ciertamente, un titular desafortunado, que, si bien no miente, desfigura completamente la realidad y da una impresión de la entrevistada que para nada refleja su forma de ser.

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