MONS. BRAZ DE AVIZ (CIVCSVA): “NO QUIERO DECIR QUE LOS PROBLEMAS NO EXISTAN, PERO SE PUEDEN AFRONTAR DE OTRO MODO”.

En una reciente entrevista concedida al semanario “30 Giorni”, Mons. Braz de Aviz habla sobre su trabajo al frente de la conocida Congregación vaticana para los religiosos. Por su alto interés, hemos traducido para masdecerca.com el contenido de la parte de esta larga entrevista en la que el Prefecto de la CIVCSVA responde sobre cuestiones referentes la vida consagrada

[…] ¿Cómo ha iniciado su trabajo en la Congregación para los religiosos?
Hemos tenido que afrontar muchas dificultades. Había poca confianza por parte de los religiosos debido a algunas posiciones tomadas anteriormente. Ahora, el punto focal del trabajo es, precisamente, reconstruir una relación de confianza. El secretario de la congregación, Joseph W. Tobin y yo trabajamos juntos y hablamos mucho, de forma que las decisiones son tomadas en común.

¿Cómo está discurriendo la vicenda de la inspección a las congregaciones femeninas de los Estados Unidos?
Esta no era una cuestión fácil. Había desconfianza, contraposición. Hemos hablado con ellas y sus representantes han venido aquí a Roma. Hemos comenzado otra vez a escuchar. No quiero decir que los problemas no existan, pero se pueden afrontar de otro modo. Sin condenas previas, escuchando las motivaciones. Hasta ahora hemos recibido muchos informes en los cuales debemos trabajar. Además está la relación con la hermana Clare Millea que también será importante.

¿Son legítimos y útiles las comparaciones entre las órdenes antiguas y los nuevos movimientos?  A veces hay quien los pone como realidades en contraste e incluso confrontadas.
Los carismas que florecen hoy vienen dados para la Iglesia de hoy. Quizá dentro de veinte años no tengan la misma relevancia. Y esto no debería chocar con los carismas más antiguos. Si viven en fidelidad al carisma inicial dado al fundador encontrarán algo que aportar también en este tiempo. El peligro está cuando se pierde el espíritu de los fundadores.

En este sentido, ¿que ha representado para usted el asunto del fundador de los Legionarios de Cristo?
Ciertamente, es un dolor cuando se ve expandirse una realidad que se presenta como carismática y después se descubre la indignidad de su iniciador. Cómo ha sido posible que suceda esto es un Misterio, pero el de los Legionarios no es el único caso. En Brasil tuvimos el caso de la Toca de Assis. Una comunidad que vestía un hábito de corte franciscano que llamaba la atención y se había puesto en la órbita de Cançao Nova (comunidad-red nacida en Brasil y ligada al movimiento carismático). Daban de sí una imagen fuerte, con frailes que decían dar gloria a Dios cantando y bailando. Habían involucrado a cerca de 600 jóvenes, hasta que se descubrió que el fundador tenía comportamientos moralmente indignos con sus seguidores.

En cuanto a los Legionarios, en su estructura no me convencía desde el principio la falta de confianza en la libertad de las personas que veía en su interior. Un autoritarismo que buscaba dominar todo con la disciplina. Yo había ya sacado a los seminaristas de Brasil de sus seminarios, porque veía que así las cosas no podían ir adelante.

 

¿No cree que en el pasado se ha dado un énfasis tan grande a los nuevos movimientos, que a veces se han ocultado incluso aspectos problemáticos?
En las nuevas comunidades y en los nuevos movimientos, de entrada, no todo es bello y justo. En alguna realidad se ven aspectos realmente desequilibrados. Ciertamente, no se puede negar que en muchas de estas realidades se han visto cosas muy grandes. En muchos lugares han traido frescura, alegría, novedad y juventud. Creo que los tiempos actuales no son ya los tiempos en los que cada cual hace y trabaja para sí mismo, en el que todos están separados hasta entrar en conflicto los unos con los otros y solo se unen en lo que se refiere al Papa. 

Decía en Brasilia: si vosotros, los de los carismas más grandes mortificáis y anuláis los carismas más pequeños porque tenéis como único criterio el de crecer y tomar más espacio, esto no viene de Dios. Si hay un pequeño carisma, por ejemplo en una parroquia, ayudadlo a crecer en vez de ponerle dificultades.

Además de su cercanía con los Focolares, también es conocida su amistad con la Comunidad de San Egidio…
Sí, estimo mucho a Andrea Riccardi. Espero de ir a encontrarme pronto con él.

En los últimos tiempos, un fenómeno difuso es aquel de nuevos institutos de vida consagrada que a veces viven situaciones de confrontación con los obispos y con las propias Iglesias nacionales.
Desde siempre he tenido algo de miedo cuando un grupo comienza a pensar o decir: “somos los únicos en defender la verdadera Iglesia y la Tradición. Nosotros tenemos la luz de Dios y los otros no”. En la iglesia las cosas no funcionan así. Dios no trabaja así. Él distribuye sus dones y no ha dado toda su gracia a una sola persona. Si pensamos en la experiencia de Dios con su pueblo, en la Biblia, no resalta el exclusivismo elitista, sino más bien la paciencia y la misericordia con aquel pueblo lleno de límites que se pierde en el camino. ¡Cuánto ha esperado! ¡Cuántas veces le ha decepcionado…! Y si uno mira también a los santos, ve que los verdaderos santos son siempre amigos entre sí. Son diferentes, tal vez a veces se peleen, pero luego piden perdón y trabajan juntos. Incluso los de hoy, al igual que Don Giussani y Chiara Lubich.  […]

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